Internacional

Entrenador de Trail Blazers, Chauncey Billups, se declara no culpable en caso de apuestas

🔸 Las autoridades federales señalan a Chauncey Billups como figura clave en un esquema de apuestas ilegales que habría defraudado millones, un caso que involucra a más de 30 acusados y que mantiene al coach en el centro de una investigación de alto perfil

 

#DEPORTES | El entrenador de los Trail Blazers de Portland y miembro del Salón de la Fama del baloncesto, Chauncey Billups, se declaró no culpable el lunes de los cargos de haber obtenido beneficios de partidas de póker amañadas que involucraban a varias figuras de la mafia y al menos a otro exjugador de la NBA.

El cinco veces All Star, que ganó un campeonato con los Pistons de Detroit, fue procesado en un tribunal federal en la ciudad de Nueva York por cargos de conspiración para el lavado de dinero y conspiración para fraude electrónico, ambos conllevan una pena máxima de 20 años de prisión. Algunos de los coacusados de Billups también están acusados de operar un negocio de apuestas ilegales y participar en una conspiración de extorsión.

Chris Heywood, su abogado, ha dicho que Billups es un “hombre de integridad” y niega los cargos.

“Creer que Chauncey Billups hizo lo que el gobierno federal lo acusa de hacer es creer que arriesgaría su legado en el Salón de la Fama, su reputación y su libertad. No pondría en peligro esas cosas por nada, y mucho menos por un juego de cartas”, dijo Heywood después de que Billups compareciera en un tribunal federal en Portland, Oregón, cuando los fiscales anunciaron por primera vez la acusación el 23 de octubre.

Billups vistió un traje gris oscuro durante la breve audiencia y solo habló para responder las preguntas del juez con un sí o un no. Ha estado en libertad bajo fianza desde su primera comparecencia en el tribunal en Oregón.

 

Billups fue, sin duda, el nombre más destacado entre más de 30 acusados en la amplia operación federal del mes pasado contra operaciones de apuestas ilegales vinculadas a deportes profesionales. Se esperaba que los otros acusados también comparecieran en el tribunal de Brooklyn para las audiencias del lunes, en las que el juez, los fiscales y los abogados defensores probablemente discutirán los próximos pasos en el caso.

Los fiscales dicen que el nativo de Denver de 49 años, quien fue incluido en el Salón de la Fama del Baloncesto Naismith Memorial el año pasado, estuvo involucrado en un esquema para amañar partidas de póker ilegales respaldadas por la mafia en Manhattan, Las Vegas, Miami y los Hamptons.

 

El exjugador de la NBA y entrenador asistente Damon Jones también fue atrapado en ese supuesto esquema, que según los fiscales utilizaba una variedad de tecnología sofisticada que permitía amañar las apuestas, como máquinas de barajar cartas alteradas, cámaras ocultas en bandejas de fichas de póker, gafas especiales e incluso equipos de rayos X integrados en la mesa para leer las cartas.

Jones también fue acusado junto con el guardia del Heat de Miami, Terry Rozier, en un esquema separado al mismo tiempo que permitía a los apostadores explotar información privilegiada sobre los jugadores para ganar apuestas en juegos de la NBA.

Los fiscales dicen que el esquema de póker en el que Billups estuvo involucrado defraudó a las víctimas por un estimado de siete millones de dólares desde al menos 2019.

Afirman que él servía como una “carta de presentación” de celebridad que podía atraer a jugadores ricos e incautos a las partidas. Los fiscales dijeron que durante un juego, los organizadores del esquema intercambiaron mensajes diciendo que una de las víctimas “actuaba como si quisiera que Chauncey tuviera su dinero” porque estaba “deslumbrado”.

Los fiscales dicen que Billups, quien ganó alrededor de 106 millones de dólares durante sus días como jugador, recibió una parte de las ganancias mal habidas. Después de un juego amañado en octubre de 2020, por ejemplo, dicen que se le transfirieron directamente 50,000 dólares.

Los organizadores del esquema también tenían que compartir una parte de sus ganancias con las familias mafiosas Gambino, Genovese y Bonanno por operar dentro de los juegos de póker ilegales dirigidos por las empresas criminales de Nueva York, dijeron los fiscales. Los miembros de la mafia, a su vez, ayudaron a cometer actos violentos, incluyendo asalto, extorsión y robo, para asegurar el pago de deudas y el éxito continuo de la operación, dijeron.

 

Billups fue seleccionado como la tercera elección general en el draft de 1997 por los Celtics de Boston después de destacarse en la universidad con los Colorado Buffaloes. Jugó 17 años en la NBA, con períodos en los Raptors de Toronto, Nuggets de Denver, Timberwolves de Minnesota, Knicks de Nueva York y Clippers de Los Ángeles .

Pero quizás es más querido en la Ciudad del Motor, donde se ganó el apodo de “Mr. Big Shot” por su habilidad para hacer tiros decisivos. Billups fue nombrado MVP de las Finales de la NBA durante la carrera por el título de los Pistons en 2004 y tuvo su camiseta número uno retirada por el equipo. Después de retirarse en 2014, Billups emprendió una carrera como analista de televisión antes de pasar a ser entrenador.

 

Fue contratado como entrenador de Portland en 2021 y firmó una extensión de contrato multianual con los Trail Blazers a principios de este año después de que el equipo no lograra llegar a los playoffs por cuarta temporada consecutiva en 2024. Billups anteriormente se desempeñó como entrenador asistente en Los Angeles Clippers. Después de su arresto, fue puesto en licencia sin sueldo y los Trail Blazers nombraron al entrenador asistente y exjugador de la NBA Tiago Splitter como entrenador interino.

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Cultural

Los ataques de la Alemania nazi que llevaron a México a entrar en la Segunda Guerra Mundial hace 80 años (y el momento transformador que generó para el país)Pero el suceso a la postre también representaría un parteaguas de una época transformadora para la sociedad y economía mexicana. “Si algo cambió la cara de México en el siglo XX, fue la entrada a la Segunda Guerra Mundial”, le dice a BBC Mundo el historiador César Valdez, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Y es que el hundimiento del Potrero del Llano -y otro buque más, el Faja de Oro, siete días después- llevaron al México de la preguerra, con un desarrollo lento, a industrializarse y sentar las bases de lo que hoy es un vigoroso intercambio económico con Estados Unidos. Una potencia con la que comparte frontera y que hasta ese entonces despertaba un gran sentimiento de antagonismo entre los mexicanos de la época. Los hundimientos México, al igual que muchos países de América Latina, se habían mantenido al margen de la Segunda Guerra Mundial desde que estalló el conflicto en septiembre de 1939. La postura entre los países de América Latina era de no intervención, aunque muchos gobiernos -entre ellos el mexicano- sí condenaron las invasiones de la Alemania nazi.La Alemania nazi de Adolf Hitler no mostró un plan claro para incluir a México en su bando, pero hubo algunos intentos de inteligencia. Pero el ataque de Japón a la base estadounidense de Pearl Harbor, en diciembre de 1941, cambió las cosas. Estados Unidos entró en la guerra y los países del continente comenzaron a enfrentar presiones para definirse. México, siendo el país a las puertas del territorio estadounidense, estaba en una posición compleja. “Estados Unidos hace un montón de informes de inteligencia y se los manda a México. Había nombres de empresarios, de políticos, de descendientes de alemanes”, señala Valdez. En esas circunstancias se dio el hundimiento de los buques petroleros mexicanos por parte de submarinos alemanes que ya tenían presencia en aguas cercanas a los países de América. El Faja de Oro sufrió una suerte similar al Potrero del Llano: el 20 de mayo, un submarino alemán U-106 hundió al barco en el estrecho de Florida y murieron 9 de los 37 tripulantes. “El hundimiento de los barcos mexicanos no es un caso aislado”, le explica a BBC Mundo el historiador Veremundo Carrillo-Reveles, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). “Hay toda una estrategia por parte del ejército alemán por tratar de cortar todos los suministros que se están enviando, de petróleo y de otros productos básicos, hacia Inglaterra”, añade.Barcos de Argentina, Brasil, Cuba, Colombia y Venezuela también fueron hundidos en el Atlántico. La declaración de guerra Ante la nula respuesta alemana a la exigencia de compensación por parte de México, el gobierno de Manuel Ávila Camacho pidió al Congreso una declaración de guerra. “Se declara que, a partir del día 22 de mayo de 1942, existe un estado de guerra entre los Estados Unidos Mexicanos y Alemania, Italia y Japón”, establecía el documento. “El 13 de mayo el ataque vino. No decidido y franco, sino desleal, embozado y cobarde, asestado entre las tinieblas y con la confianza absoluta en la impunidad. Una semana más tarde se repitió el atentado frente a esta reiterada agresión, que vulnera todas las normas del derecho de gentes y que implica un ultraje sangriento para nuestra patria”, le dijo el presidente Ávila Camacho a la nación.En los hechos, el país no esperaba ni tenía capacidad de enviar una fuerza militar al frentede batalla en Europa, Asia o los océanos, pues el ejército mexicano en realidad era muy limitado. Había unos 50.000 efectivos que no conformaban brigadas ni divisiones, y la aviación contaba con solo 25 aviones, por lo que no había posibilidades de abrir una ofensiva. La defensa del país era igual de limitada. “El país no tenía fuerza antiaérea para repeler cualquier ataque del Pacífico”, señala Valdez, pues la principal preocupación del momento era la llegada de Japón a las costas mexicanas. Si bien para EE.UU. era bueno contar con México entre los aliados, la endeble posición militar del país se convirtió en una situación de cuidado.La declaracón de estado de guerra de México se conserva en el Archivo General de la Nación de México. “Para Estados Unidos esto es terrible, porque desconfían plenamente del gobierno mexicano y de su ejército. Entonces lo primero que comienzan a hacer es a sugerirle a México que transforme determinados rasgos de sus fuerzas armadas”, explica Valdez. A través de la Ley de Préstamos y Arrendamientos, EE.UU. empezó a ofrecer recursos económicos, provisiones militares y asistencia técnica para reforzar la posición de México. “México modifica totalmente su sistema de defensa, creando tres comandos: Pacífico, Golfo e Istmo. Teníamos cubierta la posible invasión japonesa por el Pacífico, resguardando el petróleo en el golfo de México, y el Istmo por la posible entrada por Centroamérica”, explica Valdez. Una lanzadera de desarrollo Además del mejoramiento militar, México vivió a partir de la entrada en la guerra un momento único de desarrollo económico que transformaría la realidad del país en poco tiempo. Y es que el país entró en una época de industrialización que en los esfuerzos de guerra era muy necesaria para proveer a Estados Unidos y los aliados de recursos. “Fue un momento crucial para la historia del siglo XX mexicano, porque se acelera tu industrialización por las necesidades de la guerra”, explica Carrillo-Reveles.El presidente Manuel Ávila Camacho encontró una punto de apoyo importante para negociar con EE.UU. al ser México un país estratégico en la región. “Entran muchísimas divisas que ayudan a que el país tenga un despegue”, añade. Además, comenzó el programa “Braceros” que permitió a decenas de miles de mexicanos trabajar legalmente en Estados Unidos, lo que dio pie a la primera gran migración a ese país. “Se van a trabajar no solo en los campos agrícolas, sino también en los ferrocarriles, en la industria”. Estados Unidos no podía permitirse que el país vecino cayera en el bando contrario, por lo que le dedicó buena parte de su atención. “Probablemente hubo cierta dosis de presión norteamericana para entrar [en la guerra]. Pero lo que no deja de llamar la atención es cómo estos políticos mexicanos aprovechan ese contexto para lanzar económicamente a México, que va a irse consolidando en los siguientes años”, señala Valdez. En los siguientes 20 años, México vivió un crecimiento económico notable que llegó a llamarse el “milagro mexicano”.Estados Unidos dio la bienvenida a miles de trabajadores mexicanos durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de la guerra, “a México lo siguen viendo en el contexto internacional como un país de sombreros y pistolas”, dice Valdez. La vieja enemistad Más allá de los acuerdos políticos, entrar en la guerra no era algo popular para el pueblo mexicano. Una encuesta, de las primeras que hubo en el país, explica Carrillo-Reveles, mostraba que cerca del 70% de los mexicanos no apoyaba el que México participara en la Segunda Guerra Mundial. Y acompañar a Estados Unidos en un esfuerzo bélico era igual de impopular. En la década de 1930 se cumplió un siglo de la anexión de Texas por parte de EE.UU. y estaba por llegar el centenario de la guerra con Estados Unidos en la que México perdió la mitad de su territorio (1848). “Había un sentimiento histórico antiestadounidense muy fuerte, y también antibritánico, porque hay que recordar que después de la expropiación petrolera de 1938, Inglaterra rompe relaciones con México”, señala Carrillo-Reveles.Además, el gobierno mexicano enfrentaba inestabilidad política, tanto por los grupos opositores de los sectores de la izquierda, incluidos los comunistas, como de los derechistas, con grupos alineados a la ideología fascista. La guerra, sin embargo, fue aprovechada por el gobierno para cerrar flancos: “Surge la oportunidad de transformar el discurso de enfrentamiento político que provoca el cardenismo [del gobierno de Lázaro Cárdenas, 1934-1940] en una política de unidad nacional para los mexicanos”, indica Carrillo-Reveles. Y hubo una muy intensa campaña de propaganda gubernamental -apoyada desde EE.UU., advierte Valdez- para convencer a los mexicanos de las razones de estar con los aliados. “No hay secretaría de Estado mexicana que no haya impreso un cartel donde la bandera mexicana y la norteamericana aparezcan juntas. Pero no necesariamente creo que se haya diluido ese sentimiento en contra de Estados Unidos”, explica el historiador. El Escuadrón 201 en batalla Pese a las limitadas posibilidades de México, el gobierno envió un contingente fuera de su territorio: el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana. Acompañó a la 5ª Fuerza Aérea de EE.UU. en su campaña contra el imperio japonés en Filipinas.El expresidente Lázaro Cárdenas, una figura fuerte del nacionalismo, sirvió para que el gobierno tuviera respaldo popular a la guerra. A pesar de la desconfianza de la contraparte estadounidense, los pilotos mexicanos ejecutaron ataques en picada peligrosos en julio de 1945 en los alrededores de Manila. Su participación se dio a solo unas semanas de que se produjeran los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki que pusieron fin al conflicto en Asia. “Fue una contribución mexicana en la medida de sus posibilidades”, explica Valdez. “Ellos entraron en acción de guerra, iban a combatir a los japoneses, tuvieron entusiasmo, tuvieron miedo, Estuvieron en guerra porque México estaba en guerra”, dice el historiador ante la concepción que se creó años después de que la participación mexicana fue simbólica. Aquellos pilotos mexicanos no tenían idea de que estaba por terminar la guerra del Pacífico con una operación altamente secreta para lanzar bombas atómicas.México participó en la campaña que encabezaba Estados Unidos en el Pacífico, en países como Filipinas. Pero más allá de lo que hizo el Escuadrón 201, Carrillo-Reveles destaca cómo México tuvo una contribución importante en la victoria de los aliados a través de todo el apoyo de fuerza laboral e industrial a Estados Unidos. “Contribuyen de manera muy importante a que la economía de Estados Unidos no pare y que pueda mantener incluso a flote a una Europa que está colapsada completamente”, señala. Por mucho tiempo circularon versiones sin sustento, señalan los historiadores, de que Estados Unidos fue el que hundió al Potrero del Llano y el Faja de Oro. “Hoy no hay absolutamente ninguna evidencia de que haya sido Estados Unidos”, apunta Valdez. En cambio, el tiempo mostraría que la guerra fue un momento transformador para México: “Y si se piensa, todo esto es producido por el hundimiento de un barco”.